Tómate un descanso || Ari Goldfield

Estos días, cuando leo las noticias sobre la pandemia, encuentro alentador sentir la humanidad de le autore. Sentir su autenticidad hace mucho más fácil digerir lo que dice. Hace que todo sea más real y reconocible.

Con este espíritu, me gustaría ser totalmente real con vosotres en este artículo. Espero que eso nos conecte en nuestra autenticidad, en nuestra comprensión de la gravedad de este momento y en cómo podemos abrirnos paso en esta pandemia todes juntes.

Hay un mantra especial que recito estos días, que me ayuda mucho y que quiero recomendaros:

«Esto es una p*** mierda».

Esto es una p*** mierda. Dilo para ti, respira hondo llevando el aire a la tripa y deja que tu cuerpo se relaje en esta verdad. Luego vuelve a recitar el mantra, respira y relájate.

Tómate un descanso. Durante esta pandemia, el mundo exterior está lleno de presión. Apenas nos está permitido salir y, cuando salimos, debemos soportar la pesada y horrorosa antinaturalidad de considerar a los demás seres humanos una amenaza para nosotres, y a nosotres, una amenaza para nuestres hermanes. Esto es una mierda. Esto es una p*** mierda.

Pero no perdamos la esperanza, pues hay algo que sí podemos hacer: podemos relajar nuestra lucha contra la verdad de la situación. Nuestra respuesta habitual a una época como esta es intentar dar un paso adelante y enfrentarnos al desafío. Y en muchos aspectos es lo que tenemos que hacer. El único problema es que, ante un desafío como este, no tenemos forma de «arreglarlo», de corregirlo. Lo que podemos hacer es darnos permiso para abandonar esa lucha.

Y, en lugar de luchar, podemos dar espacio a nuestros sentimientos: ansiedad, frustración, tristeza, agotamiento… lo que sea. Podemos acoger nuestros sentimientos en un amplio espacio de consciencia amorosa. Podemos dar cabida a nuestra humanidad.

Afloja tu autocrítica. No puedes arreglarlo; no puedes corregirlo, así que deja de flagelarte por no poder hacerlo. Respira. Simplemente respira y permítete relajarte.

Todos nuestros puntos de referencia (o al menos la mayoría de ellos) sobre el futuro se han trastocado totalmente. Esto ha hecho que el hemisferio izquierdo del cerebro —la parte analítica de nuestra mente, enfocada en el futuro, la que resuelve problemas— haya perdido los papeles. No puede manejar tanta incertidumbre a la vez y enloquece. Como consecuencia, sentimos un montón de ansiedad.

Podemos responder quedándonos sencillamente en el presente y sentir los beneficios de eso. Respirar; bajar hasta el cuerpo; sentir. El hemisferio derecho de tu cerebro está esperándote con amor, serenidad y fortaleza.

Esto es porque el hemisferio derecho está conectado con la experiencia directa de lo que está pasando realmente en este preciso momento. Y aquí, en el presente, las cosas están bien, de hecho. Nuestros ojos funcionan, igual que nuestros oídos, la nariz, la lengua y el cuerpo. Compruébalo. Permítete disfrutar unos instantes de su percepción sensorial pura. Sobre todo, invita a tu cuerpo a sentir las sensaciones físicas puras que sientes realmente en este momento. Estás bien, así que inspira llevando el aire a tu cuerpo y date la bienvenida allí con amor y comprensión. Recuerda: esto es una p*** mierda.

¿Decir el mantra te ha hecho sonreír?

Otra cosa: en épocas de estrés extremo, es una necesidad humana natural sentir el deseo de ser consolade y tranquilizade por alguien más grande, más sabie y más poderose que como nos sentimos nosotres. En otras palabras, cuando te sientes heche polvo, es totalmente comprensible que quieras llorar y llamar a tu madre. Esa es una gran razón por la que, en una época como esta, la gente recurre más de lo habitual a sustancias como drogas, alcohol o «comida reconfortante».

No seré yo quien te lo reproche si las estás usando con moderación. Y siempre me ha encantado lo que cuentan de Churchill que, durante la II Guerra Mundial, empezaba las mañanas con un baño y una botella de champán.

Pero hay algo más que me gustaría animaros a hacer: la oración.

Rezad a quien os sintáis inclinados a rezar. Puede ser Dios. Puede ser una deidad budista como Tara. Pueden ser tus mentores, tus héroes o tus antepasades. O simplemente el corazón puro del universo: una inmensidad de consciencia imbuida de amor. Para eso, te dejo aquí una plegaria que he compuesto titulada Khyen No, que en tibetano significa ‘conóceme’.

Conóceme. Conoce mi corazón como solo tú puedes conocerlo.
Inmensidad, amante, madre, amigue,
te siento en el contacto visual, en los sonidos humanos, en el tacto y el abrazo,
me abro a tu calidez en el espacio más puro.
Estás excepcionalmente viva, trascendentalmente viva.
Cuando tu cálido y tierno amor entra en mí y se mezcla con mis entrañas,
mi corazón frío, asustado, ansioso se abre
y dejamos de ser dos.

Os deseo lo mejor. Seguiré escribiendo más adelante. Hasta entonces, si lo necesitas, contáctame.

Texto orginal en inglés: Give Yourself a Break.

 

Desde enero de 2013 traduzco del inglés al español textos sobre budismo y los publico en este blog. En septiembre de 2015 abrí mi segundo blog para traducir y publicar otros textos, incluso algunos textos propios. Mi intención es seguir haciéndolo como hasta ahora, gratuitamente. Si te ha sido útil lo que has leído y quieres invitarme a un café, puedes hacerlo aquí 🙂 ¡Gracias!

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2 respuestas a Tómate un descanso || Ari Goldfield

  1. Amada dijo:

    Muchas gracias por estos edificantes artículos. Son de gran ayuda en estos tiempos.
    Si se me permite, solo una pequeña observación personal, no crítica. Se me hace muy extraño el lenguaje escrito sustituyendo “o” por “e”. “Nosotres” por “nosotras” o “nosotros”. Es lo único que (repito, es cosa mía) me chirría. No me hace sentir ni mayor ni menor respeto a lo femenino. Siento que una letra no puede representar esa esencia que todo ser viviente lleva en sí “de fábrica”, hombres, mujeres, animales, árboles, plantas, espíritus, ondinas, hadas del bosque y hasta seres de ficción.
    Esa parte de todo lo vivo, a mi sentir, es tan inmensa y poderosa que no necesita que ningún idioma altere sus códigos para rendirle homenaje, y menos aún intento de salvación.
    Hay un ser que me gusta. Es budista y maestro de TBC, Mike Boxhall. Él, en sus libros usa alternativamente ambos géneros (nosotras, nosotros) independientemente de a quién o a quiénes se refiera, lo cual me hace sentir más fluída con su discurso.

    Pero, insisto, solo es mi sentir. Y repito, gracias miles por los artículos!

    • Berna Wang dijo:

      Muchas gracias por comentar, Amada. A mí también se me hace extraño usar el género neutro con la terminación en e… Poco natural, poco fluido. Pero me decidí a usarlo en mis traducciones (y mis redes sociales) cuando me di cuenta de que, incluso alternando el uso de ambos géneros (que es una buena opción), estaría excluyendo / invisibilizando a las personas no binarias; es decir, a las que no se identifican ni con el género masculino ni con el femenino… Y sé que es una opción personal y una apuesta por algo no reconocido (aún; tal vez nunca: no puedo saberlo), y que habrá gente que deje de leerme (a mí y a otras personas que usan la lengua así). Bueno 🙂

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