¿Por qué la psicoterapia? || Ari Goldfield

«Ningún hombre es una isla». John Donne

Cada uno de ustedes tiene sus razones para visitar el sitio web de CredibleMind y, sean cuales fueren las dificultades o cuestiones que les hayan traído aquí, encontrarán listas de libros, vídeos, artículos y podcasts: muchos buenos recursos para explorar y ver qué le resuena a cada uno.

Pero me gustaría centrarme aquí en un recurso difícil de trasladar a un artefacto digital en un sitio web: el de una relación real con un/a psicoterapeuta.

La decisión de empezar una terapia puede ser difícil. Cuesta dinero. Cuesta tiempo. Una vez que se empieza, no sabemos con seguridad cuánto tiempo transcurrirá hasta que se termine.

Y empezar una terapia nos expone a sentirnos vulnerables. Puede dar miedo hablar de cosas de nuestra vida que nos cuestan. También es muy habitual sentir vergüenza e incomodidad por cómo pensamos, sentimos o actuamos a veces, por lo que la perspectiva de hablar de esas partes de nuestra vida con alguien desconocido puede ser abrumadora.

Luego está el pensamiento: «Debería poder resolver esto por mí mismo». Yo creí eso durante años: depender de la ayuda de otra persona significaba que, de algún modo, yo era un fracaso. Lo único que tenía que hacer era ponerme en serio, trabajar con más ahínco y resolverlo yo solo.

En un momento determinado, me sentí dolorosamente atascado. Me di cuenta de que no podía arreglarme a mí mismo. No estaba seguro de que pudiera ayudarme otra persona, pero pensé ir a hablar con un/a terapeuta y ver qué pasaba. Cuando lo hice, tuve una experiencia extraordinaria y sorprendente: me sentí maravillosamente bien por empezar una relación con alguien cuyo único propósito era el deseo de ayudarme. Y no solo eso: experimenté cómo mi terapeuta me escuchaba con atención y me tomaba en serio. Me ofreció reflexiones para que las tuviera en cuenta y normalizó mis pensamientos y sentimientos para que no me sintiera raro o defectuoso. Con el tiempo, me ayudó a comprender qué era lo que me retenía atascado y qué podía hacer para cambiar eso. Y, la mejor sensación de todas, me ayudó a darme cuenta de que era incondicionalmente merecedor de amor incondicional. Creo que conseguí una auténtica ganga a cambio de mi tiempo y mi dinero.

Una lección vital que aprendí es esta: una parte significativa de las dificultades psicológicas que experimenta cualquier persona deriva de unas relaciones interpersonales problemáticas, normalmente (pero no siempre) las que tuvimos en nuestra familia de origen. Por tanto, es esencial una relación interpersonal correctiva para nuestro proceso de curación. Los libros, los vídeos e incluso los medicamentos solo pueden llevarnos hasta cierto punto. Puesto que la relación fue la fuente del problema, la relación es una gran parte de la solución. Y por eso la psicoterapia puede ayudarnos tanto: porque ninguno de nosotros es una isla.

 

Texto original en inglés: Why Psychotherapy?

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