Diez señales de que es probable que estés en una secta destructiva || Zelph on the Shelf

Las sectas destructivas no son tan fáciles de reconocer como cabría pensar. En la mayoría de ellas la gente no lleva túnicas ni vive en comunas. De hecho, la mayoría de los miembros de una secta destructiva ni siquiera se dan cuenta de que están en una secta.

En los 25 años que fui miembro inconsciente de una secta destructiva veía a menudo documentales y leía sobre otras sectas. Mi investigación me llevó a observar diez patrones concretos que me ayudaron a reconocer que yo mismo estaba en una secta:

  1. El líder es la máxima autoridad

Si no se te permite criticar al líder, ni siquiera cuando las críticas son ciertas, es probable que estés en una secta destructiva.

Las sectas empiezan con un líder carismático que afirma tener ciertos conocimientos supremos. Puede que se autoproclame profeta, mesías, mensajero o maestro iluminado. También pueden ser directores generales, oficiales del ejército, políticos y gurús de autoayuda.

Los líderes de una secta convencen a los miembros para que abandonen su capacidad para pensar de forma crítica a cambio de una sensación de pertenencia, autoridad y propósito. Para los miembros, no importa lo que digan las pruebas o la lógica: el líder siempre tiene la razón y sus malas acciones siempre están justificadas. Prohibido criticar al líder.

  1. El grupo sofoca el escepticismo

Si solo puedes estudiar a tu organización a través de fuentes autorizadas, es probable que estés en una secta destructiva.

Las sectas destructivas consideran el pensamiento crítico como una enfermedad infecciosa y hacen todo lo posible para sofocarlo. Se anima a los miembros que tienen dudas a que se aíslen de las influencias externas y se centren únicamente en la doctrina de la secta.

Las críticas están prohibidas. Las personas que contradicen al grupo son consideradas perseguidoras y suelen ser etiquetadas de «anti», «apóstatas» o de «personas represoras». Se disuade a los miembros de consumir cualquier material que sea crítico con el grupo.

  1. El grupo deslegitima a los exmiembros

Si no se te ocurre ninguna razón legítima para marcharte del grupo, es probable que estés en una secta destructiva.

Como la secta se considera la máxima autoridad sobre la verdad, no puede imaginar a nadie que salga de ella con su integridad intacta. Por tanto, tiene que perpetuar el falso discurso de que los exmiembros fueron engañados o eran unos orgullosos, unos inmorales o unos perezosos.

Si un exmiembro habla, se lo margina tildándolo de amargado, enfadado, deshonesto o malvado. Las sectas destructivas suelen imponer algún tipo de exclusión para avergonzar a los exmiembros e impedirles que infecten a otros miembros con la verdad.

  1. El grupo es paranoico respecto del mundo exterior

Si crees que el fin del mundo se acerca, es probable que estés en una secta destructiva.

Las sectas destructivas se muestran como el único refugio frente a un mundo exterior malvado que tiene la intención de destruirlas. Las sectas se alimentan de teorías conspirativas, pensamiento catastrofista y complejos de persecución.

En su esfuerzo por atraer a más miembros de pago, las sectas suelen ser muy agresivas en sus iniciativas de captación, que suelen justificar como actividades para «salvar» a la gente del mundo malvado. Quienes rechazan el mensaje de la secta son no elegidos, orgullosos, malvados o estúpidos.

  1. El grupo se basa en ciclos de vergüenza

Si necesitas a tu grupo para sentirte valioso, amado o suficiente, es probable que estés en una secta destructiva.

Los líderes de las sectas destructivas retienen a los miembros en ciclos de vergüenza imponiendo códigos de conducta anormalmente estrictos (por lo general, prescripciones sobre la dieta, la apariencia, el sexo, las relaciones, los medios de comunicación), culpabilizando a los miembros de sus carencias y mostrándose luego como el único remedio para los sentimientos de culpa que ellos mismos han creado.

A los miembros de una secta destructiva se les hace creer que por sí mismos son insuficientes o indignos y que la única forma de volverse valiosos es confesar sus carencias al grupo o al líder. Este se convierte entonces en el mediador de la valía y la base de la autoestima del miembro.

Los líderes que pueden hacer que sus seguidores se sientan mal por cualquier cosa pueden usar la vergüenza para manipularlos con el fin de que hagan cualquier cosa, incluso si va contra su propio interés o su sentido común.

  1. El líder está por encima de la ley

Si tienes que acatar una norma moral diferente, concretamente sobre el sexo, es probable que estés en una secta destructiva.

Una idea predominante entre los líderes de sectas destructivas es que están por encima de la ley, sea humana o divina. Esta idea les permite explotar a sus seguidores económica y sexualmente sin consecuencias.

Cuando se los confronta, no confiesan, sino que crean justificaciones para su conducta indebida. La manipulación de los miembros con fines sexuales es habitual. Los miembros leales de la secta harán toda la «gimnasia mental» necesaria para justificar o ignorar la conducta del líder.

  1. El grupo usa métodos de «reforma del pensamiento»

Si responden a tus preguntas serias con clichés, es probable que estés en una secta destructiva.

El adoctrinamiento o lavado de cerebro es el proceso por el cual una secta destruye poco a poco el sentido de la identidad y la capacidad para pensar racionalmente de una persona. Pueden usar prácticas como ayunos excesivos, la oración, la hipnosis, la lectura de textos sagrados, recitaciones, la meditación o el consumo de drogas para aumentar la vulnerabilidad de la persona ante las sugerencias del líder.

La característica distintiva del adoctrinamiento es el uso de clichés para zanjar todo debate o pensamiento crítico. Se regurgitan una y otra vez lugares comunes como «sigue al líder» o «duda de tus dudas» para que los miembros no tengan que analizar de forma crítica cuestiones complejas.

  1. El grupo es elitista

Si tu grupo es la solución para todos los problemas del mundo, es probable que estés en una secta destructiva.

Las sectas destructivas se ven a sí mismas como organizaciones iluminadas, escogidas y elegidas a las que se ha encomendado la tarea de transformar radicalmente vidas individuales y el mundo entero.

Este elitismo crea un mayor sentido de la unidad y la responsabilidad del grupo en torno a una unidad de propósito. Sin embargo, los líderes de las sectas destructivas suelen manipular este sentido de la responsabilidad coaccionando a los miembros para que incurran en conductas económicas arriesgadas, hagan favores sexuales, se conviertan en mano de obra manual gratuita o intensifiquen los esfuerzos de captación para «promover la causa».

  1. No hay transparencia económica

Si no se te permite saber lo que hace el grupo con su dinero, es probable que estés en una secta destructiva.

Un grupo que se niega a revelar sus finanzas es una señal de alarma gigantesca. Las organizaciones éticas no tienen nada que ocultar. Los líderes de sectas destructivas tienden a vivir en la opulencia mientras sus seguidores están obligados a hacer sacrificios económicos. Se anima a menudo a los miembros a que paguen sus ofrendas incluso si esto supone poner en peligro a sus familias.

  1. El grupo celebra ritos secretos

Si hay enseñanzas o ceremonias secretas que no descubriste hasta después de entrar, es probable que estés en una secta destructiva.

Las sectas destructivas usan rituales secretos como ritos de paso que consolidan la lealtad de los miembros al grupo. Por lo general, la iniciación en estos ritos se produce solamente después de que el miembro ha pasado por ciertas pruebas o ha hecho aportaciones económicas suficientes.

A menudo las iniciaciones de la secta son confusas, estrafalarias o incluso desagradables. Esta disonancia mental entre su sensación de confusión y su lealtad al «círculo interno» convence al iniciado para que redoble sus esfuerzos con el fin de apreciar debidamente los actos. Esto solo lo afianza más en un ciclo de vergüenza, haciéndolo aún más susceptible de manipulación.

Ejemplos de sectas destructivas (en inglés):

Ron Hubbard & Scientology
Joseph Smith & Mormonism
Sun Myung Moon & the Unification Church (“the Moonies”)

Jehovah’s Witnesses
Marshall Applewhite & Heaven’s Gate
David Koresh & The Branch Davidians

Jim Jones & The People’s Temple
Vissarion & The Church of the Last Testament
Michel Rostand & The Buddha Field
Osho & the Rajneesh Movement

Ellen White & The 7th Day Adventists

Texto original en inglés: 10 Signs You’re Probably In A Cult

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