El mérito de señalar los abusos en el budismo: Dzongsar Khyentse Rinpoché | Justin Whitaker

15 de agosto de 2017

Una enseñanza habitual del budismo tibetano sugiere que «si un lama o rinpoché dice algo erróneo, DEBES señalar que es erróneo». Puede que sean seres puros, budas perfectos, etc., pero allí y en ese momento, han «manifestado una oportunidad para que los corrijas». Esta enseñanza y otras similares están presentes en toda la tradición budista, que se basa en la conducta armoniosa, la instrucción cuidadosa, la reflexión, la razón y el debate.

Teniendo en cuenta eso, señalo algunas cosas de la reciente declaración de Dzongsar Khyentse Rinpoché sobre Sogyal y el budismo vajrayana que me parecen erróneas (en primer lugar, si no la han leído aún, lean la declaración íntegra, conforme a sus deseos).

No puede confiar en los periodistas o en las revistas «budistas»

Dzongsar Khyentse empieza escribiendo que:

Por desgracia, los periodistas siempre recortan los textos y luego escogen los fragmentos que encajan con sus propias ideas preconcebidas. Si no me creen, dediquen cinco minutos a mirar la CNN, Fox News, Al Yazira, el New York Times, el diario The Guardian o Breitbart News Network. Enseguida verán la naturaleza de la «libertad de expresión» en nuestra sociedad moderna.

¿Empezando con una andanada contra los periodistas?  A Trump le ha funcionado, supongo. En mi experiencia, los periodistas son imperfectos, pero en su mayoría tratan de informar de la verdad; aunque en este sentido, yo no pondría necesariamente a Fox y a Breibart en la misma categoría que al resto. Prosigue diciendo:

Lamentablemente, la mayoría de las revistas y boletines «budistas» no son distintos.

Qué elegante poner budista entre esas intimidantes comillas. Vamos, Tricycle y Lion’s Roar, ¿son ustedes budistas o «budistas»?

En primer lugar, sin embargo, creo que debo señalar que lo que quiero decir se refiere a la relación entre un gurú y un estudiante específica del vajrayana. Puesto que esta clase de relación gurú-estudiante es un fenómeno del vajrayana, ojalá pudiera decir que si no son ustedes estudiantes del vajrayana no tienen por qué preocuparse de nada de lo que sigue,  pero no puedo. ¿Por qué? Porque, nos guste o no, el vajrayana está asociado al budismo y, por tanto, en el proceso de abordar una situación del vajrayana no puedo evitar hablar del budismo y su futuro.

Dicho esto, no me cabe duda de que los budistas theravadas y mahayanas que se hayan visto arrastrados a este debate público por mera asociación deben de estar tirándose de los pelos de frustración. Lo entiendo; si yo estuviera en su lugar, sentiría lo mismo.

Espero que nadie esté tirándose de los pelos. Dicho esto, probablemente es bueno que los budistas theravadas y mahayanas estén observando esta situación, aunque solo sea para ver cuál es la forma más adecuada de tratar a los depredadores sexuales en sus comunidades. Coincido en la particularidad de las relaciones del vajrayana. Puede que haya una cercanía muy similar entre maestro y alumno en el chan/zen, pero las estructuras son bastante distintas.

Pero hay algo que todos debemos tener claro. Existe una clara diferencia entre la función de Sogyal Rinpoché como maestro del vajrayana y su función —muy pública— como maestro budista y director de una organización no lucrativa. Los maestros del vajrayana no tienen por qué ser figuras públicas. Muchos ni siquiera son conocidos como maestros budistas; algunos maestros vajrayanas del pasado se ganaron la vida como prostitutas y pescadores. Pero a diferencia de la relación maestro-estudiante de otras tradiciones, en el vajrayana la conexión entre el gurú y el estudiante es a veces más personal y constante que la familiar.

Con mucha frecuencia sucede lo contrario con los maestros que exponen el budismo en términos más generales. Estos maestros suelen ser figuras públicas. En muchos casos, tienen numerosos seguidores, y tanto ellos como sus enseñanzas son ampliamente accesibles. A veces también están al frente de cierto número de monasterios o de organizaciones no lucrativas.

Una aclaración interesante: está el Sogyal Rinpoché maestro del vajrayana y el Sogyal Rinpoché maestro budista.

Así pues, «gurú vajrayana» y «maestro budista» son, en realidad, funciones totalmente distintas, incluso si las desempeña la misma persona. De lo que quiero hablar aquí es de la función del maestro del vajrayana en general, y de la función de Sogyal Rinpoché como maestro del vajrayana en particular, no de la función de Sogyal Rinpoché como director espiritual de Rigpa y maestro budista público.

Esta distinción es importante porque muchos estudiantes budistas se preguntan cómo explicar este tipo de escándalo a sus amigos y seres queridos. ¿Cómo hablar de ello con tu hermana pequeña, que va a una escuela secundaria cristiana? ¿O con tu nuevo novio no budista, a quien quieres impresionar de verdad, pero que ya cree que tu afán por hacer todo lo que te pida el gurú es bastante raro? Así pues, esta es una cuestión que debería contemplarse y abordarse por separado, sobre todo dada la creciente atención mediática que sin duda recibirá la conducta de Sogyal Rinpoché.

Nada de lo que tengo que decir aquí sobre el vajrayana en concreto es fácil de explicar. De hecho, me preocupa un poco que pueda terminar dando pie a más preguntas que respuestas. Y también estoy seguro de que mis palabras se van a malinterpretar. Pero he decidido intentar escribir este texto de todos modos, porque hay muchos practicantes auténticos del vajrayana que tienen dificultades a la hora de ver la situación actual y que quizá deseen considerar las cuestiones que quiero plantear.

Tilopa, Trungpa y la sabiduría loca

Pues muy bien. Dzongsar cuenta después la historia de Naropa y Tilopa y su linaje hasta Chogyam Trungpa, concluyendo, sobre los alumnos de éste:

Por cierto, si alguna vez se encuentran rodeados de algunos de estos practicantes, le hablarán de las glorias de Trungpa Rinpoché hasta dejarles sordos.

Algunos. Otros se marcharon de la comunidad por varias razones. Pueden leerlo ustedes mismos en la sección de «controversias» de la página sobre Trungpa de la Wikipedia[1] o en otros lugares. En la reseña de uno de los libros allí mencionados se dice:

Me pareció especialmente interesante la dinámica entre el lama tibetano, Trungpa Rinpoché, y sus alumnos estadounidenses, todos ellos desbordantes de devoción y carentes de autoridad personal, y el paralelismo con los sistemas familiares disfuncionales. Trungpa Rinpoché aparece como un sustituto borracho, loco, de las familias disfuncionales de los autores. Los trucos utilizados para mantener la diferencia de poder en la comunidad de seguidores de Rinpoché imitan la traición y los secretos obligados de las familias alcohólicas.

Esto no quiere decir que las excentricidades de Trungpa no fueran también un juego despierto  o acciones perfectas que sencillamente algunos malinterpretaron. Pero es justo decir que la acogida que tuvo Trungpa fue desigual. En cuanto a la historia de Tilopa, el maestro budista y traductor de textos tibetanos Malcom Smith escribe:

Ah, y dicho sea de paso, sacar a relucir a Naropa y Tilopa, etc. es una gilipollez. Déjenlo, por favor. Las doce pruebas no son más que cuentos, cuentos didácticos para mostrar el enorme ególatra que era Naropa. Sin duda tienen cierta base, pero están exageradas mucho más allá de lo que cualquiera puede razonablemente aceptar como algo que no sea una hipérbole dramática indotibetana.

Volvamos a Dzongsar, que pregunta:

«¿Ha hecho Sogyal Rinpoché algo “incorrecto”?»[2]

Otra vez esas inteligentes comillas intimidatorias. ¿Qué es incorrecto, en todo caso? Por suerte, los que estamos en la tradición budista tenemos muchos recursos para esto, incluido el maravilloso Dalai Lama, que ya ha respondido a esta pregunta con un rotundo . Pero Dzongsar no está de acuerdo.

Hace poco, algunos alumnos de Sogyal Rinpoché, que también se consideran practicantes de la tradición del vajrayana, denunciaron que Sogyal Rinpoché consideraba que la conducta abusiva eran los «medios hábiles» o la «compasión airada» de la tradición de la «sabiduría loca».

Se describa como se describa el estilo de enseñanza de Sogyal Rinpoché, la clave aquí es que si sus alumnos habían recibido una iniciación del vajrayana, si en el momento en que la recibieron eran plenamente conscientes de que era una iniciación del vajrayana y si Sogyal Rinpoché se había asegurado de que se respetaban y cumplían todos los requisitos indispensables y necesarios, desde el punto de vista del vajrayana no hay nada erróneo en los actos posteriores de Sogyal Rinpoché (por cierto, la «iniciación» incluye la instrucción que señala, que es la máxima iniciación del vajrayana, conocida como el cuarto abhisheka).

Eso son muchos «si…». Y para que quede claro, pueden leer la carta íntegra sobre los actos de Sogyal aquí. También pueden leer un excelente artículo de Michaela Haas aquí.

Sinceramente, para un alumno de Sogyal Rinpoché que haya recibido conscientemente el abhisheka y que, por tanto, haya entrado en el camino del vajrayana, pensar en etiquetar los actos de Sogyal Rinpoché de «abusivos» o criticar a un maestro del vajrayana, incluso en privado, muchos menos públicamente y en letras impresas, o simplemente revelar que existen estos métodos, es una ruptura del samaya.

Los estudiantes escriben: «Usted nos ha propinado puñetazos y patadas, nos ha tirado del pelo, ha desgarrado orejas y nos ha pegado, a nosotros y a otros, con objetos diversos como su rascador de espalda, perchas de madera, teléfonos, tazas y cualquier otro objeto que tuviera a mano.» Si el samaya exige que los alumnos aguanten esto sin llamarlo por su nombre, bueno; como dicen los niños, «que le den al samaya».

Esto no quiere decir, como se ha insinuado, que el tantra proporcione a los maestros una lista de formas en que pueden abusar de sus alumnos sexual, emocional y económicamente: no encontrarán esa lista en ninguno de los tantras. Al mismo tiempo, un gurú vajrayana utilizará todo lo que pueda para actuar en contra de, y cuestionar, el ego, el orgullo, el egocentrismo y la mente dualista de cada uno de sus alumnos, y bien podría terminar diciéndole a un hombre sexualmente voraz y calenturiento que se haga monje.

Vaya, esto va bien.

Lo siento, pero no podemos ignorar las normas al respecto. Cuando tanto el transmisor como el receptor de una iniciación del vajrayana son plenamente conscientes y comprenden con claridad lo que ha ocurrido, ambos deben aceptar que la visión y la práctica principales del camino del vajrayana es la percepción pura. No hay margen alguno para siquiera un atisbo de percepción impura.

Esto no es lo que ha dicho el Dalai Lama. Creo que yo voy con el Dalai Lama sobre esto.

¿Puede haber mérito en señalar los abusos?

Dzongsar sigue explicando la percepción pura.

Por tanto, si un alumno de Sogyal Rinpoché lo viera debatiéndose para mantenerse a flote en medio de un lago y, basándose en su percepción impura, proyectara en él la idea de que parece que se está ahogando, probablemente no sería buena idea que ese alumno pensara: «Rinpoché es un ser despierto y debería ser capaz de caminar sobre el agua». Un pensamiento mucho mejor sería: «¡Esta es mi percepción impura! Rinpoché se manifiesta como un hombre que se está ahogando para que yo pueda acumular el mérito de rescatarlo.»

Correcto. Entonces, ¿por qué no pueden acumular los alumnos el mérito de señalar sus abusos y acabar con ellos?

A medida que tu práctica mejora, tu percepción del gurú dejará de estar sujeta a, o limitada por, las causas, condiciones y efectos que antes te hacían creer que se estaba ahogando. Este es el momento de tu desarrollo espiritual en el que verás realmente al gurú exterior como al Buda y también podrás ver tu propio gurú interior.

A medida que tu práctica mejora y tu gurú deja de someterte a ti y a otros a abusos, dejarás de pensar que está sometiéndote a ti y a otros a abusos. Parece que eso es lo que han hecho precisamente los estudiantes que escribieron la carta, que ha desembocado en la jubilación de Sogyal.

Hasta entonces, cuando tu gurú presida una reunión de la junta directiva y sea evidente que no tiene ni idea sobre un asunto, como miembro prudente de esa junta no deberías vacilar en darle la información que necesita. Al mismo tiempo, como estudiante del vajrayana, debes recordarte con habilidad que solo te parece que el gurú no tiene ni idea debido a tu percepción impura y que, al aparentar que necesita tu ayuda, te está dando en realidad la oportunidad de acumular mérito.

Esta es la aclaración del «budista vs. vajrayana» de antes. Estos estudiantes, mientras escriben su carta a Sogyal —el maestro budista—, deben mantener una visión pura de Sogyal —el maestro del vajrayana—. Le están dando como maestro «la información que necesita»: ¡Eh, estás cometiendo abusos, para ya. Pero como maestro del vajrayana, quizá sigan viéndolo con visión pura, ¿quién sabe?

Todos tenemos costumbres, y es la costumbre lo que hace inevitable la percepción impura. En el momento en que entramos en el camino del vajrayana, empezamos a romper «samayas»: nuestro compromiso de mantener la percepción pura. Por eso el camino del vajrayana da por sentado que todos los practicantes del vajrayana cometerán errores. El camino del practicante es entonces confesar, exponer y enmendar de inmediato cualquier percepción impura en el momento en que surja, y aspirar continuamente a cometer cada vez menos errores.

Eso incluye a Sogyal y a otros lamas que cometen abusos, ¿no?

Si una percepción impura —como criticar a nuestro gurú— es deliberada y consciente, y si luego continúa hasta convertirse en un debate público bien organizado y coreografiado sin margen para la enmienda o la corrección, constituye una ruptura total del samaya.

Ah, entonces podemos salvarlo de un lago o de cometer un error en una reunión de la junta directiva, pero cuando lo denunciamos por darnos puñetazos y patadas estamos rompiendo el samaya debido a la percepción impura. De nuevo, esto parece exactamente lo contrario a lo que tuvo que decir el Dalai Lama. Dzongsar escribe: «Una vez que se ha dado y se ha recibido una iniciación, ni el gurú ni el estudiante pueden seguir analizándose mutuamente». El Dalai Lama dice:

No deben decir: «¡Oh, es mi gurú, diga lo que diga el gurú debo obedecerlo»: eso es totalmente erróneo. El propio Buda dijo: «Mis enseñanzas, debes examinarlas.»

Del mismo modo, si un lama en concreto dice algo, lo examinas: si está en armonía con las enseñanzas del Buda o las circunstancias de la sociedad, entonces debes obedecer.

Si el lama dice algo y lo investigas, no es adecuado, entonces no debes seguir la enseñanza del lama. Ni siquiera la enseñanza del Dalai Lama: si encuentras alguna contradicción, no debes seguirla: esa es mi enseñanza.

Atacar prácticamente a todos

Dzongsar devuelve el golpe de nuevo:

Es un gran error especular sobre la posibilidad de continuar analizando y criticando al gurú tras haber recibido una iniciación importante; de hecho, es totalmente erróneo. No podemos modificar la visión fundamental del vajrayana solo porque no es apropiada para la mente de unos cuantos activistas liberales, puritanos, abrahámicos o individualistas.

Luego arremete contra las religiones abrahámicas «dualistas», y a continuación:

Si la etiqueta «religión» es demasiado embarazosa para tu mente elitista y así llamada progresista, podrías probar con algún tipo de laicismo semi-ateo, revestido de ética moralista e inflado de superioridad moral liberal y dogmática. O podrías dejarte tragar a ciegas por la angustia existencial e indignarte después con quienes se deleitan en la esperanza.

Después persigue también a los practicantes «quejicas» del vajrayana:

Y aun así, puede que entre ustedes haya alguien que anhele las enseñanzas tántricas porque quiere alcanzar rápidamente todos los logros espirituales que pueda sin padecer ninguno de los sufrimientos, o porque sea el tipo de persona que tiene un fuerte sentido de sus derechos y al que le encanta saltarse las prácticas preliminares. O puede que seas muy listo y quieras seguir el camino más simple que obtenga los resultados más rápido, por lo que quizá trates de burlar el sistema con atajos para llegar más deprisa a las enseñanzas supremas del dzogchén y el mahamudra. O quizá seas uno de esos que se quejan amargamente cuando el gurú dice que no es el momento adecuado de dar esas enseñanzas y ejerce entonces un intenso chantaje emocional para conseguir lo que quiere. Si estás en cualquiera de estas categorías, lo que conseguirás será la relación gurú-discípulo de todo o nada. Lo siento, pero así es como es y no hay nada que yo pueda hacer al respecto.

No podemos cambiar la visión del vajrayana o inventar una versión «moderada» del budismo vajrayana solo para que sea apropiada para la mentalidad occidental del siglo XXI. Si lo hiciéramos, sería como decir que en esta época moderna deberíamos decir que ciertos fenómenos compuestos son permanentes y algunos fenómenos sí tienen existencia intrínseca… pero tampoco podemos hacer eso. La visión es fundamental en el Dharma del Buda y, por tanto, para el camino del vajrayana.

Todo esto está bien hasta cierto punto, pero parece fuera de lugar en este debate. Dzongsar continúa con una buena descripción del crecimiento espiritual en el vajrayana, lo que de nuevo es bueno (salvo por la devoción incondicional que sugiere que hay que tener hacia el maestro; otra vez lo contrario de lo que enseña el Dalai Lama).

Dzongsar, en otro extraño giro, prosigue insinuando que Sogyal no era en realidad un maestro muy bueno, para empezar, y quizá no advirtió adecuadamente a sus alumnos.

Si Sogyal Rinpoché hubiera hecho estas advertencias, si hubiera sentado las bases adecuadas enseñando los fundamentos del budismo, si se hubiera asegurado de que sus alumnos habían sentado una base sólida a través del estudio y la práctica, y si les hubiera hablado, antes de que recibieran iniciaciones y enseñanzas, de la naturaleza del camino del vajrayana y de las consecuencias que afrontarían si rompieran el samaya, lo más probable es que nunca habría  surgido la situación actual.

De nuevo, esos «si…», que aquí insinúan que Sogyal «no…». Algo que escribe a continuación resulta de nuevo bastante extraño:

 Más de dos milenios antes de la caída del autoritarismo en Occidente, el Buda enseñó: «Tú eres tu propio amo. Nadie más es tu amo». Ninguno de estos consejos se ha tomado nunca en serio en el Tíbet. No tomar en serio estas enseñanzas es una costumbre muy mala y, sin duda, no es algo de lo que sentirse orgulloso.

Parece que está criticando toda la relación entre maestro y discípulo de la que acaba de decir «es como es». Y dice que esta es una costumbre muy mala en el Tíbet.

Así que hoy en día, cuando los lamas tibetanos aplican su costumbre de dar enseñanzas del vajrayana abiertamente a no tibetanos —sobre todo occidentales—, pero olvidan que están exponiendo estas disciplinas a personas que leen el New York Times, están preparadas para el pensamiento crítico y adiestradas para apreciar el análisis y la reflexión, y son aplaudidas por rebelarse contra la convención, ¿no es inevitable que todo se venga abajo?

No le gusta nada el New York Times, ¿verdad? Entonces, el pensamiento crítico y el análisis ¿son parte del problema?

Cristianos un día, iniciados al día siguiente

Dzongsar nos cuenta entonces que es «testigo directo de cómo está organizado Rigpa»:

Sé algo de Sogyal Rinpoché porque he visitado varios centros de Rigpa y soy testigo directo de cómo está organizado Rigpa. Para ser sincero, no he visto pruebas suficientes que me convenzan de que se hubieran dado las advertencias apropiadas o de que se hubieran sentado las bases adecuadas o de que se impartieran debidamente las enseñanzas fundamentales. En varias ocasiones me pareció que algunos de los estudiantes habían sido cristianos hasta quizá la víspera de asistir a las enseñanzas, y luego de pronto, veinticuatro horas después, estaban escuchando sobre la devoción al gurú, recibiendo instrucciones que señalan y practicando el yoga del gurú; era tan extremo como eso.

Si eso es lo que ha pasado —si no se hicieron las debidas advertencias ni se dio el adiestramiento básico antes de las enseñanzas del vajrayana—, Sogyal Rinpoché está aún más errado que sus alumnos críticos. ¿Por qué? Porque es su responsabilidad preparar el terreno con arreglo a las enseñanzas y prácticas básicas prescritas y arraigadas del vajrayana. No cabe duda de que la persona que tiene más conocimientos, poder y, por tanto, responsabilidad, es también más culpable cuando no se cumplen esas obligaciones.

Esto es lo más cerca que hemos llegado aquí a reconocer que puede que Sogyal haya hecho algo erróneo. Pero ¿por qué Dzongsar no dijo nunca nada de esta situación problemática?

Culpar a las víctimas

El siguiente fragmento es lo que hace que hierva mi sangre irlandesa solo un poquito, pues somete a juicio a los estudiantes victimizados.

Pero hay cosas en todo esto que me dejan perplejo. Los estudiantes que critican a Sogyal Rinpoché parecen muy inteligentes. ¿Por qué, entonces, no fueron lo suficientemente listos como para examinar y analizar al maestro antes de comprometerse? ¿Cómo se dejaron llevar tan lejos por la experiencia de Rigpa, esos folletos satinados, bien elaborados y todo lo demás? Y realmente no entiendo por qué esperaron diez o incluso treinta años antes de decir algo. ¿Cómo es que no vieron todos estos problemas el primer o el segundo año de su relación con Sogyal Rinpoché?

Debo decir también que mi perplejidad está mezclada con comprensión, porque los seres humanos no solo estamos sometidos a nuestro intelecto, sino que somos agitados por nuestros sentimientos. Solo puedo especular, pero quizá estos estudiantes se sintieron conmovidos e incluso impresionados por todo lo que encontraron en Rigpa. Quizá los satinados folletos, el incienso, los tronos y las salmodias hicieron su efecto. Y, desde luego, Rigpa ha acogido a muchos lamas ilustres, muy respetados, incluso al más alto de todos, lo que debe de haber reforzado la veneración y el respeto que estos estudiantes sentían no solo por toda la tradición, sino por el propio Sogyal Rinpoché. Como consecuencia del inesperado estallido de sentimientos piadosos que experimentaron entonces, debe de haber quedado poco margen en su mente para seguir analizando, porque emocionalmente solo querían «empezar». Por lo que he visto en Rigpa, esto es lo que podría haber pasado.

Así que culpamos a las víctimas y luego culpamos a los «satinados folletos, el incienso, los tronos y las salmodias» que las engañaron y les arrebataron el intelecto agitando sus sentimientos.

Por desgracia, parece que el karma también desempeña un papel en todo esto, ¿verdad? Y ahora que he mencionado el karma, estoy seguro de que algunos de ustedes me acusarán de recurrir a otra salida por la tangente.

Sin embargo, la realidad es que interesarse por la brillante publicidad y la parafernalia tibetana, sentirse inspirado y conmovido por el exotismo tibetano y la especie tibetana en peligro de extinción y todo lo que nos viene a la cabeza, todo eso surge de las causas y condiciones que son la esencia del karma.

Ah, el karma. Qué bonito. Es como si pudiéramos usar esta elevada charla espiritual solo para evitar directamente la ética tan mundana, moralista y dualista que quieren promover otros. Mmmm, usar la espiritualidad para eludir la ética, ay, si hubiera una palabra o una expresión para eso.

Luego da un largo sermón sobre lo difícil que es ser un gurú y los horribles infiernos a los que van si la cagan. Allí ofrece un apartado muy bueno sobre ser una persona decente sin más como maestro. A continuación afirma: «diría que solo un lama ha comprendido realmente la cultura occidental y ha actuado adecuadamente basándose en ello: Chogyam Trungpa Rinpoché.»

¿Y el Dalai Lama qué?

Tal vez esté pensando más en quienes se han establecido en Occidente. Critica a otros lamas por hacer demasiado hincapié en la cultura y no lo suficiente en el Dharma, y echa la culpa en parte a los estudiantes occidentales, que «a veces están más interesados en parecer tibetanos y hablar como ellos que en practicar realmente el Dharma.»

Son los otros

En un apartado sobre salvaguardias y contramedidas, Dzongsar casi parece elogiar a quienes denuncian a los lamas que cometen abusos. Pero luego insinúa que «los pocos seres humanos decentes que quedan en este planeta desaparecen con rapidez. ¿Quizá exponer públicamente así las faltas de la gente, en las redes sociales y otros lugares, haga que otros tengan miedo de comportarse mal?». Pero luego dice que no: «Pero en realidad no creo que la vergüenza pública o el castigo legal sea la respuesta, o que resuelvan verdaderamente todo el problema.» De nuevo, lo contrario de lo que ha dicho el Dalai Lama.

Después prosigue cambiando de tema a otras cosas que considera que están perjudicando al budismo: «Bajo la bandera de la objetividad racional frente a la superstición, y revestidos de un liberalismo supuestamente no dogmático, muchos de entre la élite budista europea y estadounidense promueven actualmente una versión del budismo que elimina por completo la reencarnación. Su campaña tiene el potencial de destruir el budismo con mucha más certeza que cualquiera de sus escándalos internos.»

Y luego están los «“respetables” maestros de estilo de vida» y «los gurús autodidactas que usan el mindfulness y otras prácticas budistas para convertir la esencia del camino budista en técnicas para aumentar nuestro amor al samsara.» También insinúa que hay quienes están en el otro extremo, que «[e]n el proceso de intentar embalsamar sus tradiciones están apropiándose en la práctica del budismo y lo están despojando de cualquier significado y pertinencia para esta era moderna.»

De nuevo yo diría que es justo criticar a quienes diluyen demasiado el budismo, igual que a quienes se aferran con rigidez al pasado. La mayoría de los budistas trabajan para estar en el medio en este sentido, y son muy conscientes de la dificultad que conlleva. Señalaré a uno que creo que es especialmente bueno en esto: el Dalai Lama (puede que ya le haya mencionado una o dos veces).

La conducta indebida de Sogyal Rinpoché puede ser su perdición y, lamentablemente, podría ser la perdición de algunos de sus alumnos. Pero las demás tendencias, mucho más destructivas, dentro del Dharma del Buda tienen la capacidad de afectar a millones de personas y destruirán finalmente el budismo de un modo más completo que este escándalo de ahora. Francamente, son mucho más mortales que la aniquilación desatada contra el Dharma del Buda por la Revolución Cultural y otras fuerzas externas.

Bueno, primero tenemos que señalar que aquí, por fin, Dzongsar ha señalado «la conducta indebida de Sogyal Rinpoché». Pero en el mismo párrafo echa una culpa mucho mayor a todos los demás con todas las hipérboles que cabe imaginar.

¿Y ahora qué?

Dzongsar concluye el texto, en parte, desviando una vez más la atención del asunto concreto de que se trata: «Creo que esta situación en concreto nos está dando a todos la oportunidad de mostrar nuestra resiliencia. También es nuestra ocasión para pensar en el panorama general del budismo y no en solo un pequeño rincón.»

Pero después vuelve a elogiar aparentemente a los estudiantes que denunciaron los abusos (e incluso a las revistas «budistas» y a otros que siguen el consejo del Dalai Lama de hacer público el asunto):

Para los seguidores del Buda, y en particular los estudiantes del vajrayana, y en especial los alumnos de Sogyal Rinpoché y quienes están planteando preguntas muy difíciles, creo firmemente que el debate actual sobre la conducta de los gurús tiene su origen en un deseo sincero de resolver las cosas y ayudar a la sanga de Rigpa y al mundo budista en general. Este es el aspecto positivo del tipo de cuestionamiento que estamos viendo hoy, y es un aspecto que realmente debemos reconocer y apreciar.

Nos guste o no, como miembros de la sanga budista en general, y específicamente como hermanos y hermanas vajra, hemos creado un vínculo entre nosotros mucho más importante que la familia. Pero en nuestras relaciones íntimas, los seres humanos sufrimos a menudo como consecuencia de la falta de comunicación. ¿Cuál es el antídoto de la falta de comunicación? ¡La comunicación! Por tanto, es el momento de abrir un espacio en el que pueda haber una comunicación auténtica y sincera. De hecho, ya he visto varias cartas y publicaciones en Internet de personas que están haciendo un gran esfuerzo por encontrar una buena solución.

Prosigue diciendo que: «En definitiva, yo diría que Sogyal Rinpoché ha hecho mucho más bien que mal a este mundo y al Dharma del Buda.» Eso está bien. Y probablemente es cierto. Pero también es una desviación del asunto en cuestión. Se nos ocurren unas cuantas personas bastante buenas que resultaron ser también unos delincuentes, Bill Cosby es una reciente. En definitiva, su programa y su humor eran geniales. Pero aun así debería, en definitiva, ir a la cárcel por lo que les hizo a varias mujeres. Es un poco demasiado pronto para que el famoso quede impune por sus fechorías.

Luego hace un extraño elogio a los estudiantes de Rigpa (a los que antes había acusado de estar embaucados por los satinados folletos y el incienso) y luego se revuelve con este rápido ataque: «Sospecho que a muchos liberales, ateos y gran parte de los medios occidentales les encantaría ver en titulares la noticia de un atacante suicida jainista, porque demostraría su argumento de que todas las religiones tienen un lado oscuro y albergan extremistas.»

¿Están peor los budistas que los musulmanes?

 Cómo no sentirse desalentados cuando el principal diario alemán, el Süddeutsche Zeitung, con más de un millón de lectores diarios, publica un artículo central sobre el escándalo de Sogyal Rinpoché en la sección de «Budismo», bajo el encabezamiento de «Abuso». Imaginen la indignación si la prensa occidental informase de todas las bombas y masacres musulmanas en la sección de «Islam».

Pues eso es lo que hace la prensa occidental. Más o menos.

Es un hecho bien analizado que, en los últimos treinta años, los budistas han tenido el placer de disfrutar de una abundante buena prensa, mientras que los musulmanes han sufrido injustamente ante la opinión pública. Insinuar lo contrario hace que me hierva la sangre un poquito más (recapitulación: dos cosas que van a molestar a Justin son: 1) culpar a las víctimas y 2) insinuar que los budistas reciben peor trato en los medios de comunicación que los musulmanes).

Dzongsar termina asestando un último golpe; este, dirigido a los «intelectuales liberales» (hola): «En una era en la que los puntos de vista erróneos y los actos homicidas no solo predominan, sino que son celebrados e incluso justificados por respetados intelectuales liberales, hemos de redoblar nuestros esfuerzos por estudiar la visión auténtica del Dharma del Buda.»

Sí, eso es lo que los intelectuales liberales hacemos cuando no estamos corrompiendo a la juventud: festejamos actos homicidas. Suspiro.

Ah, y otra cosa que los intelectuales liberales son capaces de hacer es investigar los abusos que cometen las personas que tienen poder, incluidas las organizaciones budistas. Como informa Michaela Haas: «el problema es mucho mayor que Rigpa. Rob Hogendoorn está investigando actualmente denuncias de abusos formuladas contra los dirigentes varones de 19 de las 39 organizaciones budistas inscritas en el registro en Holanda.» Aquí encontrarán más información sobre el trabajo de Hogendoorn.

Conclusión sobre la visión pura

Podemos leer las 10.000 palabras del artículo de Dzongsar Khyentse Rinpoché de varias maneras. Quizá sea una defensa reactiva de un depredador sexual, con una mezcla de culpabilización de las víctimas y desviación de la atención a otros problemas. Pero quizá sea una forma hábil de conseguir que más gente examine detalladamente los abusos cometidos por Sogyal y hable de posibles abusos en otras partes. Quizá Dzongsar quiera realmente que se preste más atención a este tema y sus ataques contra los periodistas y los intelectuales liberales sean medios hábiles para hacernos reconsiderar este caso una vez más.

Al fin y al cabo, Dzongsar Khyentse ha hablado con apasionamiento y elocuencia sobre la necesidad de cambiar el desfasado sistema de los tulkus, y también de la razón por la que los budistas deben respetar la homosexualidad. Seguro que tiene una actitud despierta similar sobre los gurús que cometen abusos y que sus comentarios aparentemente estrafalarios antes citados no deban leerse en sentido literal.

 

Texto original en inglés: The merit of pointing out abuse in Buddhism: Dzongsar Khyentse Rinpoche.

[1] N. de la T.: En la página de la Wikipedia en inglés; en la página en español no hay ninguna sección al respecto.

[2] N. de la T. En la versión editada del 16 de agosto, incorrecto no está entrecomillado.

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