Usen el sentido común: Khandro Rinpoché sobre los abusos sexuales cometidos por maestros budistas en la tradición budista tibetana

El libro Dakini Power – Twelve Extraordinary Women Shaping the Transmission of Tibetan Buddhism in the West, de la doctora Michaela Haas, ofrece unos consejos de Su Eminencia Jetsünma Khandro Rinpoché en relación con los abusos sexuales denunciados tanto por occidentales como por orientales dentro de la tradición budista tibetana. Creo que sus observaciones son muy útiles para el debate sobre este tema. Mientras que los occidentales tienden a señalar al perpetrador y sus actos, los orientales tienden a señalar a la víctima, recordándole que use el sentido común y no permita que otros ejerzan poder sobre ella. De este modo se la empodera para que actúe en lugar de ser pasiva y de permitir que otros se aprovechen de ella.

Ambos enfoques tienen ventajas e inconvenientes. Aunque cabría alegar que el maestro tiene más responsabilidad y más poder que el alumno, dada la dificultad de controlar la conducta ética de los maestros, podría ser más sensato empoderar al alumno para que rechace el acoso sexual y rechace por todos los medios que otros se aprovechen sexualmente de él. Desde luego, en el caso de una violación se debería acudir a la policía.

He aquí un extracto de las páginas 34 a 37 del libro, como tema de reflexión:

Refugio y violación

Aventurarse en Occidente también provocó un cambio de postura en el planteamiento feminista que tenía al principio Khandro Rinpoché. «No fue la discriminación respecto del hombre, sino la ingenuidad de la mujer lo que me chocó. ¿En qué medida somos nosotras responsables, vamos a estar tan impresionadas, a ser tan inseguras, indecisas, sentimentales como para desprendernos de toda lógica?»

Al viajar en Occidente, le sorprendió escuchar reiterados relatos de abusos sexuales. El punto de inflexión llegó mientras daba enseñanzas en Alemania, donde una mujer del público se echó a llorar. Cuando Khandro Rinpoché indagó, la mujer dijo que la había violado «un maestro budista». En una ceremonia de refugio, el maestro le había dicho que fuera más tarde a la piscina, sola, desnuda. «¿Fuiste?», preguntó Khandro Rinpoché. «Sí, fui», respondió la mujer. Al recordar la historia, Khandro Rinpoché mueve la cabeza y pregunta: «¿Qué pasa con el sentido común?»

Un impulso inicial podría ser culpar al maestro que tuvo la desfachatez de abusar del sagrado voto de refugio para aprovecharse de una alumna confiada e ingenua. Pero Khandro Rinpoché no toma el camino de la culpa. Nunca la he oído denunciar en público a los maestros varones que abusan de su posición haciendo insinuaciones sexuales a alumnas que los admiran. «Probablemente sabe que despotricar no sirve para cambiarlo», dice su alumna Rita Gross.

«Hablo de ello de un modo muy abierto con mis monjas y mis alumnos y alumnas occidentales —subraya Khandro Rinpoché—. Hay cuestiones que tenemos que abordar con sinceridad, directamente, al mismo tiempo que tenemos en cuenta las dos partes de la historia. A veces hay abuso, a veces hay un abuso del abuso. Expresar una gran postura al respecto es siempre muy engañoso, porque la gente podría malinterpretar el contexto. Oírla podría crear una confusión innecesaria que podría alejar a una persona del Dharma. Es un tema muy descorazonador.»

No hay atajos al despertar

Ahora estamos en aguas procelosas. La sexualidad es un tema precario que se malinterpreta con facilidad en el vajrayana. A diferencia de otras tradiciones budistas que toman el camino de la renuncia, menos arriesgado, el vajrayana incluye la sexualidad como un medio poderoso de transformar las neurosis. Naturalmente, esta actividad de riesgo conlleva un mayor peligro de que los charlatanes la utilicen como pretexto para satisfacer sus pasiones. Varias denuncias de abusos han sacudido a las comunidades budistas tanto en Oriente como en Occidente. Por lo general se exime de las normas convencionales del comportamiento adecuado a los maestros de alto rango que son considerados la personificación del esplendor del Buda, con lo que se aprueban incluso actos poco convencionales como si fueran obras iluminadas.

Entonces, en el contexto del vajrayana, ¿cómo definiría Khandro Rinpoché la conducta sexual impropia?

Su respuesta es inequívoca: «¡Estudien el Vinaya!» Aunque el Vinaya es tradicionalmente el códice para las personas ordenadas, Khandro Rinpoché insiste en que es un material de estudio crucial también para los laicos. «Contiene un código de conducta muy estricto y claro, lo que está permitido y lo que no está permitido. Si lo estudian, podrán determinar cuándo alguien está manipulando las enseñanzas y abusando de ellas, y entonces los estudiantes podrán hacer preguntas. Preguntar es muy bueno. Si no tiene sentido, ¡pregunten! Cuando nos encontramos ante una conducta ética descuidada tenemos que preguntar: ¿Por qué está pasando esto?»

Romper los votos monásticos constituye obviamente una infracción grave para los maestros ordenados, pero ¿cómo podemos definir la conducta sexual impropia para los maestros que no han tomado los votos?

«Todos los maestros ha tomado como mínimo los votos laicos y los votos de bodisatva —replica Khandro Rinpoché—. Aparte de la conducta impropia obvia de usar la fuerza, aprovecharse de su posición y de la ingenuidad de un estudiante es abuso y es muy doloroso de ver. Abuso es cuando hay fingimiento, ocultación o mentira. Fingir que alguien tiene más realización de la que tiene realmente e inducir así a engaño al estudiante es muy, muy dañino. No hay atajos al despertar —dice—, y cualquiera que ofrezca uno debe ser tratado con recelo.»

Aun así, indago una vez más, ¿cómo puede un estudiante, especialmente un principiante, juzgar si un maestro está realmente realizado o está solo fingiendo con carisma?

Khandro Rinpoché reconoce que «las enseñanzas budistas dan mucha libertad a cada persona, por lo que no podemos aplicar realmente una misma afirmación para todos; tenemos que analizar la situación». Se remite de nuevo al consejo de su padre. Cada vez que hablaba con él [S. S. Mindrolling Trichen Rinpoché, antiguo cabeza de la escuela ñingma del budismo tibetano] sobre el tema, «siempre decía: la solución es educación. Cuando se educa bien a la gente, se le dan las herramientas para que tomen sus propias decisiones.» Khandro Rinpoché ha adoptado este credo: «No hay nada que la educación no pueda cambiar.» El padre de Rinpoché también sugería que los centros de Dharma fueran pequeños para crear relaciones enraizadas profundamente en la confianza mutua. «Decía que cuando vas a lugares donde no conoces a las personas por su nombre, no puedes enseñarlas adecuadamente.»

 

Texto original en inglés: Use Common Sense: Khandro Rinpoche about Sexual Abuse by Buddhist Teachers in the Tibetan Buddhist Tradition.

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