Cuestionar los consejos del maestro | S. S. el Dalai Lama

Debes hacer todo lo que te diga el maestro que hagas, por extraño que te parezca, ¿verdad? Falso. Según S. S. el Dalai Lama, cada alumno tiene la responsabilidad de verificar las instrucciones del maestro a la luz de la razón y del Dharma. Las racionalizaciones que hacen muchos estudiantes ante una conducta peculiar del maestro —«debe de ser una enseñanza» o «es loca sabiduría que no se puede cuestionar» o «es una prueba»— solo sirven para perjudicar a los estudiantes que no entienden que hasta los maestros más poderosos tienen personalidades que a veces tienen puntos ciegos y cometen errores. S. S. el Dalai Lama habla con firmeza sobre este asunto en este extracto adaptado de The Path to Enlightenment.[1]

La ofrenda de la práctica significa siempre vivir de acuerdo con las enseñanzas de nuestro maestro. ¿Pero qué ocurre cuando el maestro nos da consejos que no deseamos seguir o que son contrarios al Dharma y a la razón? La referencia ha de ser siempre el razonamiento lógico y la razón del Dharma. Hay que rechazar cualquier consejo que los contradiga. Esto lo dijo el propio Buda. Si uno duda de la validez de lo que se está diciendo, debe insistir con suavidad y aclarar todas las dudas. Esta tarea es algo más delicada en el tantra supremo, donde la entrega total al maestro es un requisito indispensable; pero incluso aquí esta entrega se debe hacer solo en un sentido determinado. Si el maestro señala al este y te dice que vayas al oeste, pocas alternativas tiene el alumno además de quejarse. Esto se debe hacer con respeto y humildad, sin embargo, pues mostrar cualquier negatividad hacia un maestro no es una forma noble de corresponder a su amabilidad.

La percepción de los defectos en el maestro no debería hacer que sintiéramos menos respeto, pues al manifestar defectos ante nosotros el maestro nos está mostrando lo que deberíamos abandonar. Al menos, esta es la actitud más útil que podemos adoptar. Algo importante aquí es que el discípulo debe tener un espíritu sinceramente inquisitivo y una devoción clara, no ciega.

Se dice con frecuencia que la esencia del adiestramiento en el yoga del gurú es cultivar el arte de considerar perfecto todo lo que hace el maestro. A mí personalmente no me gusta que esto se lleve demasiado lejos. Leemos a menudo en los textos:  «Considerar perfectas todas las acciones».  Sin embargo, esta frase debe verse a la luz de las propias palabras del Buda Shakyamuni: «Acepta mis enseñanzas solo tras examinarlas como un analista que compra oro. No aceptes nada solo por fe en mí». El problema con la práctica de considerar perfecto todo lo que hace el maestro es que se convierte muy fácilmente en veneno tanto para el maestro como para el discípulo. Por tanto, cuando enseño esta práctica, siempre defiendo que no se subraye la tradición de «considerar perfectas todas las acciones». Si el maestro manifiesta cualidades no dhármicas o da enseñanzas contrarias al Dharma, la instrucción de considerar perfecto al maestro espiritual debe ceder el paso a la razón y a la sabiduría del Dharma.

Yo mismo, por ejemplo. Dado que muchos de los dalai lamas anteriores fueron grandes sabios y que se dice que yo soy su reencarnación, y también porque en esta vida doy frecuentes discursos religiosos, mucha gente deposita mucha fe en mí y en su práctica del yoga del gurú me visualizan como un buda; estas personas también me consideran su líder secular. Por tanto, esta enseñanza de «considerar perfectas todas las acciones» puede convertirse fácilmente en un veneno para mí en mi relación con mi pueblo y en mi administración efectiva. Podría yo pensar: «Todos me ven como a un buda, así que aceptarán cualquier cosa que les enseñe». Un exceso de fe y de pureza de percepción atribuida puede corromper las cosas con facilidad. Siempre recomiendo que no se subraye la enseñanza de considerar perfectas las acciones del maestro en la vida de los practicantes ordinarios. Sería lamentable que el Dharma del Buda, que se establece mediante un razonamiento profundo, quede relegado por ello a un segundo lugar.

Quizá piensen: «El Dalai Lama no ha leído los textos del Lam Rim. No sabe que no hay práctica del Dharma sin el maestro». No estoy faltando el respeto a las enseñanzas del Lam Rim. El alumno del camino espiritual debe depender de un maestro y debe meditar en la amabilidad y las buenas cualidades de ese maestro; pero la enseñanza de considerar perfectas sus acciones solo puede aplicarse dentro del contexto del Dharma en su conjunto y del enfoque racional al conocimiento que propugna. Puesto que la enseñanza de considerar perfectas las acciones del maestro pertenecen al tantra supremo y aparece en el Lam Rim sobre todo para preparar al alumno para la práctica tántrica, los principiantes deben tratarla con cautela. En cuanto a los maestros espirituales, si tergiversan este precepto del yoga del gurú para aprovecharse de unos discípulos ingenuos, sus acciones son como derramar los fuegos líquidos del infierno directamente en su estómago.

El discípulo siempre debe mantener la razón y el conocimiento del Dharma como guía principal. Sin este enfoque es difícil digerir las experiencias del Dharma. Hagan un análisis exhaustivo antes de aceptar a alguien como maestro, e incluso entonces sigan a ese maestro dentro de las convenciones de la razón expuestas por el Buda. La enseñanza de considerar perfectas las acciones del maestro debería dejarse en su mayor parte para la práctica del tantra supremo, en el que adquiere un nuevo significado. Uno de los yogas principales del vehículo tántrico es ver el mundo como un mandala de gran gozo y verse a uno mismo y a todos los demás como Budas. En estas circunstancias sería absurdo pensar que uno mismo y todos los demás son Budas, pero no lo es el maestro.

En realidad, cuanto más respeto se recibe, más humilde se debería ser, pero a veces se invierte este principio. Un maestro espiritual debería guardarse cuidadosamente y recordar las palabras del lama Drom Tonpa: «Usa el respeto que se te muestra como causa de humildad». Esta es la responsabilidad del maestro. El alumno tiene la responsabilidad de usar la sabiduría en su manifestación de fe y respeto.

Un problema es que normalmente solo seguimos las enseñanzas que alimentan nuestros engaños e ignoramos las que los superarían. Esta indulgencia puede causarnos fácilmente la perdición. Por eso digo que la enseñanza de considerar perfectas todas las acciones del maestro puede ser un veneno. Muchos problemas sectarios del Tíbet se debieron a ella y se alimentaron de ella.

El primer Dalai Lama escribió: «El verdadero maestro espiritual mira a todos los seres vivos con amor y muestra respeto a los maestros de todas las tradiciones por igual. Alguien así solo perjudica al engaño, el enemigo interior». Las diferentes tradiciones han surgido principalmente como ramas de métodos hábiles para estudiantes de diferentes capacidades. Si tomamos un aspecto de sus enseñanzas, como el precepto de «considerar perfectas todas las acciones» y lo usamos con fines sectarios, ¿cómo estaremos correspondiendo a la amabilidad de los maestros del pasado que dieron y transmitieron el Dharma? ¿No los estaremos deshonrando? Si entendemos mal sus enseñanzas y las practicamos mal, raro será que les agrademos. Del mismo modo, es meritorio que un lama haga rituales o dé iniciaciones para beneficiar a las personas, pero si su motivación es solo el beneficio material, sería mejor que se dedicase en cambio a los negocios. Usar la máscara del Dharma para explotar a la gente es un gran perjuicio.

Levantamos altares muy elaborados y hacemos largas peregrinaciones, pero mejor que eso es recordar las enseñanzas del Buda: «No crees nunca ninguna acción negativa; crea siempre bondad; encamina todas las prácticas a cultivar la mente». Cuando nuestra práctica aumenta el engaño, la negatividad y los estados mentales problemáticos, sabemos que algo va mal.

A veces se dice que una causa importante del declive del budismo en la India hace ochocientos años fue la práctica del vajrayana por personas no cualificadas y el sectarismo provocado por la corrupción dentro de la sanga. Todas las personas que enseñen budismo tibetano tienen que tener esto en cuenta cuando se refieran al precepto de «considerar perfectas todas las acciones del maestro». Es una enseñanza muy peligrosa, sobre todo para los principiantes.

Texto original en inglés: Questioning the Advice of the Guru, publicado en la revista Snow Lion, vol. 23, núm. 3, verano de 2009.

[1] N. de la T. Aparentemente, este libro se ha traducido al castellano con el título La búsqueda del despertar del Tercer Dalai Lama.

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