Mérito || Yongey Mingyur Rinpoché

Mingyur RinpochéMucha gente piensa en el mérito como una especie de sistema de medallas: conseguimos una medalla por esta buena acción y otra por aquella, hasta que el marcador garantiza la liberación. Pero en general, las «buenas obras» están definidas por los valores culturales y refuerzan el ego al solidificar la visión dualista de «voy a hacer esta buena acción por los demás». Toda la actividad depende del condicionamiento cultural y del aferramiento al yo. Aunque nos tomemos a broma el sistema de medallas, desmantelarlo conlleva un enorme esfuerzo. Hay personas que llevan años practicando y que aún se ven tentadas de hacer cosas que parecen virtuosas tanto a sus ojos como a los ojos de los demás. Puede que la acción en sí sea beneficiosa, pero la actitud dificulta el proceso de eliminar la dualidad o transformar la mente.

Para ampliar nuestra comprensión, veamos el mérito desde el punto de vista de las causas y las condiciones. Las actividades del cuerpo, la palabra y la mente afectan al cuerpo, la palabra y la mente. Esa es la ley del karma. También podemos decir que nuestras actividades condicionan nuestro cuerpo, nuestra palabra y nuestra mente. Por ejemplo, condicionamos el cuerpo levantando pesas. Poco a poco conseguimos hacer algo que antes no podíamos, y esto aumenta nuestra capacidad y confianza. El mérito funciona así, pero lo que estamos condicionando es la mente, creando el hábito de hacer actividades beneficiosas. Cuanto más nos entrenamos con el agente condicionante del mérito, más natural y abundante será nuestra capacidad para beneficiar a otros. Lo que ponemos en nuestra mente afecta a su capacidad. Todas nuestras actividades nos condicionan para el futuro.

Puede que esto parezca un proceso lineal, pero el condicionamiento funciona de un modo circular. Por ejemplo, ya hemos hablado de la confusión derivada de no reconocer la transitoriedad. Pero este reconocimiento no surge sin más de la ignorancia total, sino que se produce gracias al mérito. Nuestras prácticas y nuestras investigaciones inteligentes condicionan nuestra mente para que pueda reconocer la transitoriedad. Las circunstancias kármicas para este reconocimiento pueden crearse también gracias al mérito, lo que a su vez aumenta las posibilidades de tener mérito. En algún momento seremos capaces de reconocer que nuestros fugaces momentos de felicidad dependen del cambio, y esta idea podría ahorrarnos un montón de angustia; esto también sucede gracias al mérito. Si nos atribuimos toda la responsabilidad de caer de pronto en la cuenta de esto, en primer lugar estaremos negando la verdad del karma y la ley de la interdependencia, y en segundo lugar, estaremos atribuyendo erróneamente nuestra comprensión a nuestro propio yo individual.

La cuestión es no desviar la atención de hacer buenas obras, sino introducir el mérito como una cualidad viva y fluida de la mente.

 

Yongey Mingyur Rinpoché

Texto original en inglés en la página de Michael Ash en Facebook.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Maestros contemporáneos, Mingyur Rinpoché y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Gracias por comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s