La fuente de la compasión || B. Alan Wallace

Nuestra consciencia de las sensaciones del cuerpo y la mente va desde la simple frustración y el malestar a la angustia, la desesperación y el dolor físico más punzante, y desde placeres simples al éxtasis más extraordinario. A medida que nos hacemos conscientes del ancho de banda de nuestras propias sensaciones, dirigimos nuestra consciencia hacia el exterior. Nos hacemos vívidamente conscientes de que miríadas de seres a nuestro alrededor no son simples objetos de nuestro placer, desagrado o indiferencia, sino que tienen sensaciones iguales que las nuestras. Volviendo nuestra consciencia hacia afuera y aplicando cuidadosamente la atención a otros seres, podemos empatizar con sus sensaciones. Cuando empatizamos con el sufrimiento de otro y prestamos mucha atención, surge la compasión. El sufrimiento provocado por las sensaciones desagradables es la misma fuente de la experiencia de la compasión.

De B. Alan Wallace, Minding Closely: The Four Applications of Mindfulness, p. 146.

Texto original en inglés.

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